sábado, 28 de marzo de 2020

MISSING MY LIFE

Echo de menos los madrugones mañaneros. Esas salidas a correr los sábados y domingos bien temprano. Echo de menos cruzarme con esos rostros desconocidos habituales a los que casi acabas saludando porque se convierten en rostros conocidos.

Echo de menos el calor de febrero, la brisa en la cara, el viento fuerte del norte y  la lluvia temprana. Esa que me sorprende cuando no llevo paraguas a mano. Echo de menos salir a la calle y encontrarme con el sol y con los perros y sus ladridos y con los niños nerviosos gritando en medio de los parques

Echo de menos a mis compañeros concentrados en la sala de profes, esperando el desenlace final. Ese es el toque de sirena, que se convierte en una especie de competición donde todo el instituto corre de un lado para otro para llegar a tiempo o no a clase.

Echo de menos mi segundo café y esas reuniones en  el bar o en el departamento donde arreglamos el mundo y el instituto entero y todos los problemas de los alumnos e incluso de sus padres. Me apasiona enseñar

Echo de menos el ruido enérgico de los chicos, de los que llegan ponto, de los que llegan tarde , de los que me piden salir al baño, de los que me tienen que hablar porque hay algo urgente que decirme, de los que merodean a mi alrededor  con una sola pregunta en la cabeza :  "¿ Qué nota he sacado?

Echo de menos poder volver a clase, poder mirarnos a la cara, hablarnos, regañarnos y comprendernos pero si una cámara o un teclado de por medio.

Echo de menos el final de la mañana,. 14:15  última sirena salimos todos con prisa, se forma un atasco increíble en  la puerta y yo vuelvo a mi rutina fortuita, esa que me dá la vida, mi piscina. Echo de menos mis 3000 metros de nado y la satisfacción de salir exhausta pero relajada. 

Echo de menos llegar a casa, sentir a mis hijos, abrazarlos, saludarlos y comenzar la rutina de la tarde.  Esas idas y venidas con el coche a la clase de tenis a la clase de Tai.

Echo de menos esas visitas fugaces a casa de mis padres. Esos besos que yo nunca daba y desde hace exactamente un año he comenzado a repartir.

Llevo en casa desde el viernes 13 de marzo como otros miles de españoles. A veces pienso que esto va a volverme loca pero entonces pienso en todos aquellos que están mal. Aquellos que permanecen aislados. Pienso en los familiares y pienso en aquellas personas que han perdido a alguien y no han tenido ni la oportunidad de poder decirle adiós y entonces  solo entonces me doy cuenta de que soy una de las afortunadas del momento y pienso que todo eso que echo de menos volverá y entonces habré aprendido a valorarlo y creo habremos aprendido a entender la vida de una manera muy diferente.




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